Las
generaciones de la espada y la plegaria
Itzjak, el más pasivo y desdichado de nuestros
patriarcas, tuvo dos hijos. Uno fue Iaakov, que luego fue Israel y el otro fue
Esav, que luego se convirtió, a través de la exegesis rabínica, en el enemigo
eterno de Israel. Poco importa ahora los datos que aporta la letra de la Torá;
lo que más marcó a estos dos personajes fue su interpretación ulterior. El
Iaakov que hoy conocemos, y el Esav que nos presenta la tradición, lejos están
de ser el fiel reflejo literal del texto bíblico.
Y se acercó Jacob a su padre
Isaac, quien le palpó, y dijo: La voz es la voz de Jacob, pero las manos, las
manos de Esav. (Bereshit 27:22) Este versículo tiene
lugar cuando Iakov, por consejo de su madre, engaña a su padre para tomar la
bendición de Itzjak haciéndose pasar por su hermano Esav, el primogénito. Todos conocemos como sigue la historia.
Iakov recibe la bendición de su padre casi ciego y luego Esav, al enterarse,
comienza a odiar profundamente a su hermano que ya en dos ocasiones lo había
engañado. El versiculo anterior recibe una muy interesante exegesis de los
sabios del Talmud (Guitin 57b):
והידים ידי
עשו - זו מלכות הרשעה, שהחריבה את בתינו, ושרפה את היכלנו, והגליתנו מארצנו. דבר
אחר: הקול קול יעקב - אין לך תפלה שמועלת שאין בה מזרעו של יעקב; והידים ידי עשו -
אין לך מלחמה שנוצחת שאין בה מזרעו של עשו.
¨"Las manos son las manos de Esav", esto es el reino
malvado que destruyó nuestro hogar, quemó nuestro santuario y que nos echó de
la tierra de Israel. Otra interpretación: "la voz es la voz de
Iakov", no hay plegaria que tenga éxito sino es con la simiente de Iakov.
"Las manos son las manos de Esav" no hay guerra que triunfe sino es
con la simiente de Esav.
En este maravilloso pasaje talmudico los sabios nos
enseñan por un lado que la esencia de Esav no terminó con el odio de este a su
hermano Iakov sino que en cada generación habrá un Esav, un Edom, que buscará
la sangre de Am Israel. En aquel periodo fue el imperio romano. Por otro lado,
y más significativo aún, es la segunda interpretación del versículo. La
plegaria pasó a ser el arma del pueblo judío y la espada, la guerra, el arma de
Esav y sus descendientes. Estas son las dos naciones que rivalizan en el
vientre de Rivka como nos cuenta la Torá. Hay una nación que busca un ascenso
espiritual y hay una nación que busca el ascenso militar. Hay una nación que al
pasar por una casa de estudios se agita y quiere entrar, hay otra nación que al
pasar por una casa de idolatría quiere allí alabar a la vanidad.
Estos son dos tipos ideales de nación, como diría Weber.
Hay que comprender el mensaje y no la letra de estas metáforas. El camino más
elevado no es la guerra, no es la muerte sino la plegaria. El pueblo de Israel
debe erigirse como un modelo, como una luz entre las naciones para mostrar, en
un mundo plagado de odio, de guerras y de muerte que hay un camino mucho más
recto ante los ojos de D-s. El camino de la plegaria. El camino que nos lleva
del rezar al hacer, porque en definitiva somos lo que rezamos (o por lo menos
así deberíamos ser). Cuando decimos que D-s entrega alimentos a todo el mundo
eso es lo que nosotros deberíamos hacer. Cuando agradecemos porque D-s viste al
desnudo es eso mismo lo que nosotros deberíamos hacer.
En
la simiente de Iakov la fuerza no reside en el poder material, en el poder
militar. No es la fuerza de la espada lo que nos hará triunfar; sino la fuerza
del corazón. Es la fuerza de la plegaria unida a la acción lo que nos hará
elevar nuestras vidas a una vida de santidad y lo que nos dará la posibilidad
de cambiar nuestra realidad y la realidad de los demás.
Shabat Shalom!
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